domingo, 1 de marzo de 2015

QUE PERFIL DEL EGRESADO DEBEMOS FORMAR EN EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICA

Fomentar un capital humano capacitado y preparado para desempeñar funciones técnicas, que conozca cómo manejar equipos y herramientas, que domine sistemas y tecnologías, que controlen los equipos productivos, para lograr este anhelo se debe empezar a trabajar en la mejora de la educación inicial, secundaria, técnica y superior. Se debe exigir la incorporación de una educación que lleve a preparar a los alumnos para los procesos de innovación tecnológica y desarrollo del aparato productivo, pero nuestra realidad es diferente pues contamos con una fuerza laboral preparada inadecuadamente que impiden  un mayor crecimiento económico. 

Por tal motivo existen alianzas estratégicas que tienen como objetivo general contribuir a la mayor competitividad y calidad de la fuerza laboral para el desarrollo económico y la reducción de la pobreza en el Perú y como objetivo específico reorientar la formación técnico profesional hacia las demandas del mercado, las necesidades socioeconómicas y las potencialidades del país.


Lograr ello es un anhelo y pero la realidad no está muy distante y solo buscaríamos de incorporar en la educación valores a través de la educación tecnológica, es decir, de educar para valorar las diversas tecnologías, para evaluar sus efectos, algo que es condición para hacer posible la participación pública en la evaluación de tecnologías y superar los prejuicios y tópicos que ya se han señalado, desbordando las estrechas relaciones criticadas entre el aula-taller de tecnología y el aula ordinaria, porque lo que se puede aprender en el aula de tecnología no es sólo a simular los procesos de construcción y desarrollo tecnológico, sino a simular los procesos para la evaluación de los efectos sociales de los diversos desarrollos tecnológicos, y a simular los procesos de participación pública que pueden permitir la democratización de las decisiones sobre ellos, además, promover en el aula una comprensión mucho más completa de la actividad tecnológica de nuestro presente. 

Difícilmente en la educación secundaria podrán enseñarse en un aula-taller de tecnología los procesos de desarrollo de las modernas biotecnologías; sin embargo, no son necesarios recursos especiales para promover en el aula el debate y la evaluación sobre las implicaciones sociales y éticas de las mismas. Tampoco será preciso tener contacto directo ni saber diseñar los complejos procesos industriales que, al mismo tiempo, producen efectos sobre el desarrollo económico y sobre la capa de ozono, lo que no impide evaluar en el aula los complicados equilibrios entre ambos. Se tenga o no contacto con las nuevas tecnologías de la información o la comunicación, parece imprescindible que una educación completa sobre ellas debe incorporar lo relativo a sus efectos sobre nuestras formas de vida.